En el caso del actor/escritor/director Diego Luna, tenemos un caso en un panorama muy prometedor. Su primer largometraje fue un documental acerca del boxeador mexicano J.C. Chavéz en el 2007, y ahora su último trabajo como director, que ha ido visitando diferentes festivales como Sundance, Cannes, entro otros; llega las pantallas nacionales en donde se libra una lucha por la taquilla de películas Estadounidenses.
Con Abel, D. Luna apuesta por un cine menos elaborado y más independiente, y la película muestra como cualquier película de este tipo, que su historia es lo más importante, dejando atrás fotografía preciosista, muscalizaciones elaboradas o efectos especiales, pero eso si apoyandose de una fotografía artística y limpia y una edición sobresaliente y sobre todo que el dirigir a niños es un reto digno de admirar.